lunes, 2 de mayo de 2011

Articulo Web

La concesión de un nuevo canal se ha convertido en una piedra en el zapato para el Consejo de Estado, la Comisión Nacional de Televisión, los televidentes, la industria, y hasta para Caracol y RCN que actualmente se mantienen como únicos canales privados en Colombia, debido a la suspensión del trámite donde el oferente es el grupo Planeta.

“El problema por el cual se ha demorado la aprobación del tercer canal, se debe a que los grandes canales no tienen ningún interés en tener un competidor, ya que en vez de dividir entre dos las ganancias de la torta publicitaria tendrá que dividirse en tres, es por esto que se han movido todos los intereses políticos, sociales, y económicos” así lo afirmó la defensora del televidente del canal RCN, Consuelo Cepeda.

El grupo Planeta como único actual oferente a ésta concesión, es el más afectado por el retraso de este proceso, que se convirtió en uno de sus principales objetivos desde que adquirió el 55 por ciento de las acciones de la Casa Editorial El Tiempo.

En la actualidad es complejo contar con el pronto funcionamiento de un nuevo canal, ya que para los monopolios creados por Caracol y RCN, es un buen negocio mantenerse como únicos en el raiting de la televisión colombiana, dado que no sólo controlan la pauta publicitaria, sino la transmisión de la información que se ha convertido en un proceso netamente amarillista, donde no se educa a la ciudadanía, sino que la limita a una programación basada en el consumo.

Para los televidentes es importante que el contenido del tercer canal se maneje como un medio alternativo, en donde su programación sea educativa, colmada de novedades y de programas que realmente ayuden a los televidentes a formarse y a concientizarse sobre lo que realmente pasa en un país, pues para los ciudadanos es interesante acceder a un canal que no se convierta en lo mismo, así lo afirmó la televidente y Estudiante de Comunicación Social, Natalia Rodríguez Fandiño.

Este tema es un sin sabor para los colombianos que concluirá con una televisión nacional privada duopolizada, en donde el panorama no beneficiará a ninguna de las partes, pues hasta RCN y Caracol sufrirán un alto incremento en la concesión para los próximos años, el grupo Planeta como único proponente perderá la inversión en éste trámite, la teleaudiencia seguirá afectada porque no tendrá la posibilidad de una variedad en la programación televisiva y la industria continuará limitada a las oportunidades de empleo ya existentes.

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